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Real Madrid a la final de la Champions, remontada inexplicable e histórica contra el Manchester City

El Madrid llega a la prórroga con un gol en el último minuto y otro en el descuento. El Madrid se clasifica a la final tras otro partido histórico.

AS-ESPN

Los merengues comenzaron abajo el partido con el gol de Riyad Mahrez, pero dieron vuelta a la eliminatoria con las anotaciones de Rodrygo en tiempo regular y posteriormente del francés Karim Benzema en tiempo extra para el 6-5 final.

No hay quien se resista el poder de destrucción del Bernabéu, quizá porque no es de este mundo. Como el PSG, como el Chelsea, como tantos antes y como tantos que vendrán, el Mánchester City, Guardiola y todo el lujo asiático que les rodea se derritieron ante un Madrid feroz, eterno resucitado, en permanente desafío a la Ley de Murphy: aquí la tostada cae del lado de la mantequilla menos que en ningún otro lugar. “En este estadio pasa algo”, se le ha escuchado repetidamente a Butragueño, obrador y portavoz de milagros. Pasa mucho, habría que añadir. Y pasó también esta vez rizando el rizo para llevar al Madrid a otra final de su Copa.

Aun en casa, aun agigantado por un estadio en erupción, aun exigido por la desventaja de la ida, el Madrid se perdonó el tercer punta, Rodrygo, para abrigarse con un cuarto centrocampista, Valverde. Fue una confesión implícita a posteriori de Ancelotti: se pasó de optimista en el Etihad. Guardiola, en cambio, mejoró el plan: el mismo frente de ataque y los dos laterales titulares que le faltaron en la ida. Ni un paso atrás. En definitiva, la misma idea pero un partido distinto. El Madrid hizo su primera falta en el Etihad a los 40 minutos. En el Bernabéu, Carvajal la cometió a los 18 segundos. Todo nervio y corazón, dice el himno.

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Por muy emotivos que resulten, los intentos de remontada tienen un manual de instrucciones, que el Madrid procuró seguir al pie de la letra. De salida le quitó la iniciativa al City, un conquistador a su manera: no zarandea pero somete. Y dejó alguna huella en el área de Ederson. Dos remates de Benzema, concretamente, sin ninguna puntería, una rareza en lo que llevamos de temporada. El City jugaba con el tiempo y se ponía en manos de De Bruyne, ese belga al que uno se encuentra en cualquier parte del campo. Suyo fue su primer disparo: un zurdazo potente sin ninguna colocación. Y suyo fue el primer pase decisivo, a Bernardo Silva, su mejor socio para casi todo, que se encontró con el Courtois impenetrable de todo el año.

Walker y Vinicius

Esas dos acciones de De Bruyne marcaron el primer cambio de viento del duelo. El City apretó arriba y enfrió el entusiasmo general del Madrid. Esa patente sí es de Guardiola, conseguir que un grupo de virtuosos se convierta en una manada de recuperadores. Aquí le ha llevado seis años y al jeque le ha costado mil millones.

En cualquier caso, el partido tenía poco que ver con el del Etihad, aquella juerga que se vivió en las dos áreas. El Madrid se protegía mejor y el City había tomado nota de sus desatenciones en el repliegue, pero a los dos les faltaba algo. Y además, Walker no le pasaba una a Vinicius con dos armas poderosísimas: la velocidad y la veteranía. Supo cuándo esprintarle y cuándo esperarle.

El partido se marchó al descanso sin dueño. Fue y vino, pero no acabó de romper, porque el Madrid seguía contenido y porque el City andaba con la mosca tras la oreja en un escenario tan propenso a lo sobrenatural. Algo debía olerse.

Karim Benzema buscará otro título de Champions League con el Real Madrid. Gety Images

Lo imposible

El City empezaba a utilizar la pelota en defensa propia, quemando pases y minutos casi a la misma velocidad. Era la hora del 4-3-3 y de Rodrygo, una perturbación en la derecha, pero el momento del Madrid parecía haber pasado.

Un descuido en el centro del campo blanco le abrió un pasillo enorme a Bernardo Silva, el jefe del partido. Atrajo la atención de todos y acabó abriendo el pase a Mahrez y este fusiló de zurda a Courtois. Ancelotti lo intentó con lo poco que le quedaba, Asensio y Camavinga. En el campo ya no estaban Kroos ni Modric, banderas de una generación que empieza a marcharse gloriosamente. Y entonces, más tarde que nunca, lo paranormal volvió a ser normal. Mendy salvó un tanto de Grealish sobre la línea y en tres minutos Rodrygo metió dos goles y pudo hacer el tercero. Aquel City inquebrantable saltaba hecho pedazos, víctima de un fenómeno tan repetido como inexplicable. El estadio empezaba a levitar camino de una  prórroga que pillaba al City sin De Bruyne, Mahrez y Gabriel Jesus. Guardiola se había visto ganador antes de tiempo, pecado capital en este estadio.

Thibaut Courtois portero del Real Madrid

Achicharrado por la situación, Ruben Dias le hizo un penalti a Benzema que este transformó. Por primera vez el Madrid estaba delante en la eliminatoria a lomos de Camavinga, la caballería ligera, el héroe del arreón final. El resto fue convencimiento, resistencia y suerte (aún no sabe Fernandinho cómo se le fue un gol a puerta vacía). De ese material están hechas las remontadas. De ese material está hecho el Madrid, eternamente finalista.

Carlo Ancelotti EFE

Pep Guardiola, entrenador del Manchester City, afirmó este miércoles, tras caer eliminado ante el Real Madrid en la semifinal de la Liga de Campeones, que «el futbol es un juego imprevisible, es así, hay que aceptarlo».

«Estuvimos cerca. Estuvimos cerca. Pero, al final, no pudimos conseguirlo», indicó el técnico español, quien explicó el desarrollo del partido: «Es simple. En la primera parte no tuvimos juego, no fuimos lo suficientemente buenos. Pero no sufrimos mucho. Después de marcar el gol fuimos mejores. Encontramos el ritmo y nuestro juego y los jugadores se sintieron cómodos.

«No es que en los últimos 10 minutos ataquen y ataquen y tú sufras», continuó, «eso no ocurrió. Ellos pusieron muchos jugadores en el área, con Militao, Rodrygo, Vinicius, Benzema y pusieron centros y marcaron dos goles. Felicitarles a ellos y al Liverpool y que sea una buena final», así como apuntó que «en la prórroga hubo muchas interrupciones y costó entrar en juego».

«el futbol es un juego imprevisible, es así, hay que aceptarlo»

Pep Guardiola

Guardiola, quien indicó que no sabe si es su eliminación más dura, admitió que no jugaron su mejor encuentro, «pero es normal, una semifinal, los jugadores sienten la presión y el deseo de hacerlo bien. Ahora tenemos que procesarlo y volver, con nuestra gente en casa y los últimos cuatro partidos que tenemos».

Asi se vivia el partido en el programa el Chiringuito de jugones en su inside.

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