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La escalada del conflicto en Oriente Medio ha generado una fuerte volatilidad en los mercados financieros globales. La perspectiva de un enfrentamiento prolongado, con intercambios de ataques entre Estados Unidos, Israel, Irán y grupos como Hezbolá, ha impulsado los precios de la energía y ha golpeado sectores sensibles de la economía mundial.
Además, las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien sugirió que las operaciones militares podrían extenderse, han añadido incertidumbre al panorama. A pesar de que el escenario parece desalentador, el caos desatado por el conflicto no solo ha producido pérdidas en los mercados internacionales, sino que, por el contrario, ha generado ganancias para ciertos sectores.

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Petroleo y gas
El sector energético se ha convertido en el principal ganador económico tras la escalada militar. Los precios del crudo se han disparado impulsados por el temor a interrupciones en el suministro global y especialmente por el cierre del estrecho de Ormuz, una vía por la que circula cerca del 20 % del petróleo mundial. Las tensiones geopolíticas han llevado al Brent a superar los 92 dólares por barril,reavivando los temores a un ‘shock’ energético global.
Este aumento benefició momentáneamente a las acciones de grandes compañías energéticas como Exxon Mobil y Shell, que durante los primeros días del conflicto presentaron importantes repuntes de 5 % y 4 %, respectivamente. Por otro lado, la suspensión de la producción de gas natural licuado (GNL) por parte de Catar, un actor clave en el mercado global, provocó un alza del 65 % acumulados en los futuros del gas tras una semana desde el inicio del conflicto, lo que se tradujo en ganancias para empresas del sector.
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Para algunos analistas, si el conflicto se prolonga o bloquea rutas clave, el petróleo podría incluso alcanzar niveles cercanos a 150 o 200 dólares por barril.
Activos de refugio y bitcóin
La crisis también ha provocado una huida hacia activos considerados seguros. Los principales ganadores han sido el dólar estadounidense y los bonos del Tesoro, que han registrado fuertes flujos de capital ante el aumento de la incertidumbre global. El oro, que al inicio se desplomó ante el fortalecimiento del dólar frente a otras monedas, ha repuntado debido a la demanda de refugio de los inversores y se ha mantenido en torno a los 5.200 dólares por onza, pero sin alcanzar su nivel posterior a inicio del conflicto.
Los expertos señalan que este comportamiento responde a un patrón recurrente en crisis internacionales. El analista Rong Ren Goh, gestor de renta fija en Eastspring Investments, advierte que «los riesgos extremos en Oriente Medio han aumentado», lo que obliga a los mercados a revaluar tanto el impacto geopolítico como el económico del conflicto.

El bitcóin, por su parte, se ha mantenido cerca de los 68.000 dólares tras un repunte el miércoles, un comportamiento que estrategas del mercado interpretan como una señal de resiliencia, pese a la volatilidad que siguió al estallido del conflicto, cuando llegó a caer cerca de los 63.000 dólares antes de rebotar.
Acciones de defensa y aerolíneas
El sector de la defensa claramente ha sido uno de los beneficiados. Las acciones de contratistas como Lockheed Martin y Northrop Grumman mostraron esta semana una potente tendencia alcista a largo plazo. Este optimismo se extendió a Europa, donde empresas como BAE Systems también experimentaron subidas. Analistas de firmas como Jefferies argumentan que la escalada del conflicto refuerza la tendencia al alza en el gasto militar, especialmente en sistemas de misiles y defensa.
En el lado opuesto, el sector de las aerolíneas se ha visto fuertemente afectado. Compañías como Ryanair, American Airlines y United Airlines registraron caídas en sus acciones del 5 %, 14 % y 13 %, respectivamente, tras una semana desde el inicio del conflicto, presionadas por el cierre de centros de operaciones en la región y, sobre todo, por el aumento de los costos del combustible para aviones derivado de los altos precios del petróleo.

Lockheed Martin Corporation
EE.UU. y Latinoamérica
El impacto económico del conflicto varía considerablemente entre regiones. En Estados Unidos, el efecto directo es relativamente moderado debido a su condición de gran productor de petróleo y gas, aunque el país igualmente se ha visto afectado por un histórico aumento del precio de la gasolina que ha hecho presión sobre la inflación y la política monetaria.
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Aunque para América Latina parezca que se trata solo de un enfrentamiento entre países lejanos, las economías podrían sentir pronto los efectos aún más fuertes de un conflicto internacional de gran magnitud, debido a su influencia en el sistema energético y el escenario económico global.
Hasta ahora, el impacto ha dependido de cada economía: los países exportadores de petróleo han salido ganando con el aumento de precios del petróleo, mientras que los importadores enfrentan mayores costos energéticos y presión fiscal. Aun así, el panorama es mixto para la región, ya que algunos países son sensibles a la inflación provocada por el desabastecimiento de otras materias primas.

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Europa y Asia
Europa, en cambio, aparece como una de las regiones más vulnerables. El fuerte aumento de los precios energéticos amenaza con elevar la inflación y ralentizar el crecimiento económico, especialmente en países dependientes de importaciones de petróleo y gas que ya están golpeados por crisis anteriores.
En este panorama general negativo, las empresas de los sectores de defensa y energía fueron prácticamente las únicas que lograron registrar avances.
La agresión militar de EE.UU. e Israel contra Irán también ha reabierto el problema de seguridad energética en Europa. Los suministros y reservas de GNL han quedado bajo peligro en el continente.
En Asia, el impacto negativo ha sido más significativo, ya que gran parte de las economías del continente depende del suministro energético del golfo Pérsico. La caída de exportaciones desde la región ya está provocando escasez de combustible y subidas de precios en ‘hubs’ energéticos clave.
Dentro del mercado chino, sin embargo, las empresas del sector energético y de metales preciosos lideraron las ganancias.

Analistas advierten que, en conjunto, el conflicto está reconfigurando el mapa de riesgos y oportunidades en los mercados globales. Mientras sectores como energía, defensa y activos refugio registran ganancias, otras industrias, especialmente las dependientes del comercio internacional y de energía barata, enfrentan un escenario de mayor volatilidad e incertidumbre económica.
Ataque a Irán en síntesis
La madrugada del sábado, el Ministerio de Defensa israelí comunicó el lanzamiento de un ataque «preventivo» contra la República Islámica de Irán para «eliminar las amenazas al Estado de Israel». Más tarde, el presidente estadounidense confirmó que las fuerzas de Washington se habían unido a la agresión contra el país persa.
En respuesta, Irán lanzó varias oleadas de misiles balísticos hacia Israel.
El conflicto se ha expandido por Oriente Medio, ya que Teherán lanzó ataques contra bases militares estadounidenses ubicadas en la región.
Hasta el momento, el número de víctimas mortales en el país persa por la agresión militar de EE.UU. e Israel ha superado las 1.300 personas.



